CAOZ en eCip

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COMO DECÍA MI ABUELO

Con una variedad de cuentos, principalmente tomados de la tradición oral de Colombia y de las enseñanzas que a manera de cuentos aprendí de mi abuelo, el espectáculo habla en un lenguaje sencillo de la vida misma de los campesinos de mi patria, de sus alegrías y desengaños; habla del amor, de la política, de espantos y Aparecidos y también del ingenio que subyace en aquellos que han Asistido a la gran escuela de la vida. Con humor, drama, Exageraciones, picaresca, tristeza, amor e ilusión nuestra gente Habla y cuando habla cuenta, tal vez porque por medio de los Cuentos puede expresar desde su punto de vista y desde su Realidad aquello que tal vez no podría decir de otra forma. De Este modo el campesino sencillo se asoma al inmenso balcón de la Imaginación humana para tomar de ella y dejar en la de los Asistentes un pedacito de este país de cuenteros y de cuento. Como decía mi abuelo: "Colombia si es un país subversivo, si, Porque cada cual tiene subversión, su versión de los hechos"

SÓNGORO COSONGO

Cuentos de tradición oral africana, homenaje al poeta cubano Nicolás Guillen, su objetivo es plasmar la incidencia que África y su gente han tenido sobre nuestra cultura latinoamericana. Con humor, romance y alegría habla de cómo un pueblo y su dignidad permanecen vivos en los relatos que a través de años de esclavitud han formado parte de nuestra forma de ser. Cuentos Cubanos, Brasileros, Colombianos y obviamente Africanos. No importa el color de la piel, en la tumba todos los esqueletos son del mismo color.

CUENTOS DEL MUNDO, AQUÍ CONTAMOS TODOS

Desde tiempos sin memoria, el ser humano tuvo la necesidad de comunicarse, de decir, de hacer carne la palabra, de representar, de describir, así nació la figura del cuentero, cuando alrededor del fuego, amparados por la noche se daba rienda suelta a la imaginación. Historias que servían para explicar el mundo y sus mitos, para educar en valores o simplemente para mandarnos a la cama muertos de miedo o con una sonrisa. Los cuentos viajaron de pueblo en pueblo, traspasaron fronteras y océanos, sin visados ni pasaportes, sin permisos de residencia...sin permiso, se colaron en nuestras casas, en nuestra mente, en los recuerdos, en las conversaciones de sobremesa. Es así como escuché en mi tierra natal, desde muy pequeño, cuentos, historias, leyendas, que desde antaño ya se contaban en otros continentes, pero que llegaron en boca de otros y cada pueblo las adaptó a su realidad.
El mundo es uno solo, fuimos arrullados con las mismas historias contadas en lenguas distintas, pero con el mismo amor. Caperucita no necesitó visados, ni pasaportes, ni burocracia alguna para ser contada en todo el mundo. El mundo es uno solo y en él cabemos todos y contamos todos.


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